domingo, 5 de marzo de 2017

Las confidencias no se regalan a los traficantes de chismes


Los traficantes de chismes habitan en todos nuestros contextos. Visten piel de cordero y se alimentan de rumores con su lengua afilada, como si en ello les fuera la vida. Tienen además esa mentalidad de rebaño capaz de encontrar placer al deleitarse con los males ajenos, vulnerando confianzas y tejiendo conspiraciones a nuestras espaldas.
Por sancionables que nos parezcan estas conductas estamos ante un tipo de comportamiento psicológico que ha existido desde el principio de los tiempos. Los chismes forman parte de nuestra esencia biológica como seres sociales que somos. Esto mismo es lo que nos explica, por ejemplo, un estudio publicado en el 2008 en la revista “Scientific American“.

“Lo que no han visto tus ojos que no lo invente tu boca”

Por su parte, también Robin Dunbar, célebre antropólogo, psicólogo y biólogo británico, desarrolló una teoría en la que hablaba de los chismorreos como el caldo de cultivo sobre el que se empezó a desarrollar nuestro lenguaje. Según él, mientras nuestros ancestros se aseaban los unos a los otros en sus pequeños grupos sociales, empezaron a intercambiarse información en un contexto confidencial con el fin de estrechar lazos.

Ahora bien, existen muchos tipos de chismes, y una buena parte de ellos carecen de malicia. Muchas veces con su intercambio solo buscamos recabar información para eliminar la incertidumbre de nuestros entornos más cercanos. Nuestro cerebro está diseñado para recabar datos con el fin de restablecer nuestro equilibrio cognitivo y de ahí, que necesitemos lo que otros puedan explicarnos para vencer esas disonancias, esos vacíos de información.

Un tema sin duda interesante del que hablaremos a continuación.


Características de los traficantes de chismes

Epicuro definió el chisme como un placer natural, pero no necesario. Podríamos vivir toda la vida sin propagar ni un solo rumor o sin interesarnos por ellos y no pasaría nada, no moriríamos.

Sin embargo, los auténticos traficantes de chismes los necesitan de alguna manera, porque el cotilleo tiene un efecto compensatorio frente a sus decepciones, a sus vacíos emocionales y a sus malestares personales. Podríamos decir que son como especias para su vida, sin ellos sienten que no tiene sabor, que es aburrida.

Aún más, el mecanismo biológico que desencadena el acto de apiñarse los unos con los otros para compartir información privilegiada de una persona que está ausente da paso a una reacción química muy intensa: se libera serotonina, la hormona de la felicidad. Esto explica por qué en determinadas personas el acto de difundir rumores sea adictivo.

Veamos a continuación algunas características más.

Refuerza el sentimiento de pertenencia a un grupo

Para los traficantes de chismes compartir un cotilleo supone consolidar un “nosotros” para excluir a un “ellos”. De este modo, se edifica el sentimiento de pertenencia un grupo determinado, una conducta común en muchos contextos laborales, escolares e incluso familiares.

Proporciona la sensación de tener un estatus

Quien consigue una confidencia logra al instante un arma de poder en contra de alguien, un instrumento que bien administrado en un determinado momento puede ser una gran ventaja. Como diría Nietzsche, hay personas con necesidad de tener un rango, un estatus, y no dudan en conseguirlo mediante mecanismos de dudosa reputación moral.


“Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar”
-Ernest Hemingway-


El chisme crea “mentalidad de rebaño”

Lo señalábamos al inicio. El hecho de ser partícipes de un cotilleo para después propagarlo a los cuatro vientos sin saber si es cierto, sin aplicar ningún filtro de análisis o sin valorar si ese acto es lícito, configura esa mente unitaria y rígida que tan poco dice de nuestra propia evolución humana.
De algún modo, se confirma aquello de que muy cerca de nosotros hay un envidioso que inventa un rumor, un chismoso que lo difunde y un ingenuo que lo asume sin oponer resistencia.
Es necesario frenar este tipo de comportamientos. A los traficantes de chismes se les detiene simplemente, frenando la propagación de ese cotilleo. La pregunta es, ¿cómo lograrlo? Pues aplicando los filtros de protección que te contamos a continuación.

Te explicamos cómo.



La psicología del chisme y cómo gestionarlo

El chisme es jugoso y colorido pero rara vez cumple un cometido constructivo. Tanto es así, que según nos explica un trabajo del London Business School, los cotilleos ocupan casi el 70% de las conversaciones en una organización laboral, hasta el punto de utilizar la variable de los chismes como forma de medir la productividad de una empresa.

“No todos repiten los chismes que oyen, algunos los mejoran”

Los proveedores de chismes erróneos y los traficantes de cotilleos dañinos afectan a las dinámicas de cualquier entorno. Son el germen del mobbing laboral y crean distancias insalvables en ese cableado que conforma un entorno laboral, donde los empleados desconfían de la dirección y la dirección de su propio capital humano.

Veamos ahora qué tipo de respuestas es bueno poner en práctica para evitar estas dinámicas.




Cómo frenar el chisme dañino

Pensemos en primer lugar que todo cotilleo es susceptible de traer consigo una información errónea o un daño moral hacia otra persona o un grupo de personas que están en el contenido de ese chisme. Elegir ser partícipe de ello es una frontera que puede convertirnos a nosotros mismos en traficantes de chismes, o por lo contrario en un escudo sabio que se ve a sí mismo en la responsabilidad de frenar esa dinámica.

·         Los cotilleos pueden ser una forma de socializar, pero debemos ser capaces de diferenciar el cotilleo que busca aportar información nueva, honesta y útil y significativa del que tiene propósitos más dañinos.
·         Aprende a distinguir también la información fiable de las simples suposiciones.
·         Deja claro que no quieres participar en los corrillos donde se difunden chismes malintencionados.
·         Sé cauto, intuitivo y muy prudente a la hora de ofrecer tu confianza y tus confidencias a alguien de tu entorno. Siempre será mejor practicar la sabia prudencia y el discreto silencio, antes que caer en las redes de los traficantes de chismes.
Para concluir, queda claro que “radio macuto” encaja más bien en un parvulario que en nuestros contextos de trabajo, de escalera de vecinos o de amistad. Sin embargo, es bueno que nos hagamos a la idea de que estos comportamientos siempre nos acompañarán. Piensa que el simple hecho de hacer oídos sordos a las lenguas envenenadas evitará que tengamos muchos problemas.




La autora de este artículo:

Valeria Sabater
Es  psicóloga y escritora.


Su página es maravillosa y la recomiendo ampliamente:

Deja de creer... Ríndete



"Si quieres ver la verdad claramente, nunca te muestres a favor ni en contra. La lucha entre "a favor" y "en contra" es la peor enfermedad de la mente".

BRUCE LEE.


"No hay nada malo ni bueno en sí mismo, es nuestro pensamiento quien lo transforma".

HAMLET.


"La esclavitud comienza en la mente y consiste en elegir creer que no tienes ninguna opción. La elección es el botón de encendido y apagado de nuestro poder. Cada segundo de nuestra vida es realmente sólo una elección para vivir de una u otra manera. No hay ninguna verdad definitiva. Elegimos la realidad momento a momento, basándonos en una creencia o en otra, y también podemos elegir o des-elegir".

ANDREA BALT



Nunca nos ponemos en contacto con la realidad, sino que percibimos todo a través de un filtro mental, que construimos según nuestras experiencias de vida, positivas o negativas, las enseñanzas de nuestros padres o el aprendizaje al que estamos sometidos. Una niebla espesa oculta toda posibilidad de acercarnos a esa realidad, ya que nuestra forma indiscriminada de acumular acontecimientos pasados, traumas y temores distorsiona la percepción, lo que hace que no sepamos donde se encuentra la verdad o que ésta parezca siempre muy lejos de nosotros. Por eso, igualmente, cada uno crea su realidad diferente de la del resto. Todo lo que creemos ser y lo que nos rodea tiene que ver con nuestros filtros mentales.

Nuestro cerebro filtra la información que recibimos a través de nuestros sentidos, pero ¿qué descarta y qué es importante para él? En la base de nuestro cerebro hay una red de conducción nerviosa que hace de filtro para todos los mensajes que nos llegan del exterior. Es el SAR. El SAR (sistema de activación reticular) opera 800 veces más rápido que la mente consciente y es quien se encarga de traer a nuestra vida las cosas que están en sintonía con lo que creemos. Eso que nos llega no es ni deja de ser real, está filtrado, pero hace que aparezcan circunstancias que desde nuestra mente consciente serían impensables, cosas que nos hacen creer que la vida es así, que no tenemos o tenemos suerte o que estamos en manos del destino.

Esta es la razón por la que, igualmente, juzgamos las cosas antes de experimentarlas, se nos repiten los procesos, siempre caemos con personas que se parecen, una misma cosa nos ocurre una y otra vez, nos bloqueamos, nos resistimos, postergamos, opinamos sin criterio, los negocios nos fallan, no emprendemos, fallamos siempre en lo mismo o nos consideramos, torpes, desatinados, inmaduros, e incapaces de salir de nuestro rincón seguro,aunque ese rincón sea insoportable. En definitiva, esto es lo que hace que siempre creamos estar en la verdad o tengamos tanto miedo a la vida.

¿Si todo pasa por el tamiz de nuestra mente, cómo sabemos entonces lo que es real y lo que no? Ni nos lo planteamos. Para casi todos, lo que creemos es real. Actuamos y reaccionamos según filtros mentales que están configurados por nuestras creencias, ideales, valores, experiencias, vivencias, antecedentes familiares, cultura, estados emocionales, hábitos de pensamiento, esquemas mentales, ideas preconcebidas, expectativas, ... La suma y resultado de todo esto se ocupa de “transformar” la realidad en “nuestra realidad” y nos hace creer que siempre tenemos razón. Las cosas son como son, porque así han sido siempre y así lo creo yo ¿Yo? Y… ¿Son?

Todos tenemos una imagen distorsionada de la realidad, porque toda realidad está teñida de pensamientos y creencias, que tienen que ver con toda esa gama de cosas que hemos acumulado en nuestras vidas. Todos, sin excepción, vemos las cosas, no como son, sino como nosotros somos. ¿Cómo son las cosas entonces? Son, esto es lo único que podemos tener claro. Todo es creado a partir de sistemas de creencias inconscientemente elegidos e incontrolados.

Al experimentar la vida, consciente o inconscientemente, a través de nuestro paradigma, lo mantenemos y lo reforzamos. A cada instante la mente se fortalece porque le damos la razón. Las creencias hacen que percibamos el mundo tal como nuestro sistema lo define. No hay percepción objetiva y lo que es aún peor, nos pasa desapercibido si ese filtro, por el que la realidad se pone en contacto con nosotros, tiene un contenido válido o si nos limita y nos quita poder.

Las diferencias entre nosotros son infinitas, los filtros tienen coincidencias, pero son distintos, nos ajustamos al paradigma que se nos transmite por herencia, pero, además, pensamos como pensamos y nuestros pensamientos tienen un importante papel mediador entre nosotros y la realidad. Así, el diálogo interno que creamos ante cada situación y los pensamientos recurrentes tienen una importante repercusión en nuestro estado emocional. Podríamos decir que todos tenemos y no tenemos razón. La interpretación de las cosas depende de los puntos de vista y de la inmutabilidad de esos puntos de vista.

Tener puntos de vista es normal, pero que sean inmutables nos hace esclavos de nuestro propio pensamiento y nos invita a entrar en una condición estática, en la que cualquier proceso se bloquea. Ver como los demás caminan encerrados en sus puntos de vista parece fácil, pero vernos a nosotros en la misma situación nos cuesta, no reconocemos el espejo, lo que no nos permite darnos cuenta de hasta dónde somos prisioneros de lo que creemos y pensamos. Estancarnos así, hace que permanezcamos en una zona de confort, a veces muy poco confortable, pero que nos da seguridad.

Pero el ser humano no es eso que parece. Necesitamos estar en constante movimiento, abiertos al cambio. La evolución es apertura, es crecimiento, es ver lo que nos limita y ser flexibles, para utilizar los puntos de vista que sean válidos en cada situación y para, de esa forma, experimentar la vida con libertad y plenitud. Hemos aprendido a tener creencias, a tener puntos de vista y hemos aprendido a vivir con ellas o a no vivir. Nuestra conciencia se ha identificado por completo con nuestro sistema mental, pero no somos lo que creemos y tampoco somos lo que pensamos.

Nuestro férreo paradigma nos hace ver la vida de la forma en que hemos aprendido. Salir de esos sistemas es duro, porque así lo hemos aprendido en la infancia y porque vivimos en un entorno que comparte ese mismo sistema de creencias. Al final, aunque éste nos esclavice, la esclavitud compartida parece menos esclava. Además, nos conformamos y lo asumimos. Es lo que conocemos. Sin embargo, la práctica habitual del sistema lo refuerza y nos perpetúa en una rueda en la que las cosas y las circunstancias se repiten, aunque no nos gusten. Las creencias han servido para sobrevivir y a la mente reptiliana eso le parece perfecto, porque lo importante es la continuidad de la vida. Da igual cómo, da lo mismo si nunca elegimos conscientemente, para ella es indiferente la felicidad o infelicidad que estos sistemas nos propicien. Lo importante es que estamos vivos. Ese es el éxito.

De esta forma la mente lucha por mantenerse aferrada a estos paradigmas exitosos, atada a nuestro pasado, atada a una historia que no existe en otro lugar que en la propia mente, que disfruta con el estatismo y la seguridad antes que cambiar de perspectiva. Tiene tanto miedo que prefiere mantenerse donde está, pero nada nuevo se habría descubierto, de no ser porque algunas personas decidieron hacer frente a las resistencias de su propia mente y a las de su entorno social, nada nuevo habría sido posible sin esos profundos cambios de perspectiva. De otro modo la tierra seguiría siendo el centro del universo o plana…y tantas otras cosas.

Somos y seremos esclavos mientras nuestro cerebro nos dirija, mientras seamos incapaces de sentir sin juicio, mientras crear nuestra realidad se nos haga imposible. Abrirnos a la posibilidad de un cambio en nosotros y en lo que creemos nos asegura crecimiento. Ablandar la mente pequeña, abre la puerta a la mente superior y eso nos trae armonía y toda la dicha de experimentar el momento presente. Sólo a la mente reptiliana le interesa el pasado o cubrir expectativas futuras. El ser humano que usa su mente superior sabe que no existe nada que no esté en este instante mismo en el que estamos vivos. Sólo en el instante presente es posible celebrar la vida y vivir en plenitud.

Nuestra actitud define todo lo que nos sucede. La realidad está formada por nuestros pensamientos y los comunes con la mayoría. Nuestro destino, el de todos, está definido por ese núcleo de pensamientos comunes que tiene detrás todas las creencias. La mente se configura como un sistema inmutable en la que los cambios no se plantean y son poco aceptados por la mayoría, aprendemos por imitación, aprendemos sin comprender lo aprendido, sin cuestionar, sin dudar de lo que se nos enseña.

Sin embargo, el cambio es posible. Si aprendemos por repetición, si este sistema del que hablamos se fortalece con el uso, también se debilita a fuerza de promover un cambio continuo y constante. "El ser humano se hace libre cuando aprende a utilizar su sistema mental en lugar de ser manejado por él". El ser humano cambia cuando deja de creer en todo lo que le es externo, cuando acepta que se equivoca, que comete errores, que es perfecto en su imperfección, cuando se ama y ama todo lo que le rodea. El ser humano cambia cuando deja la alerta constante, cuando no siente la vida como un peligro, cuando fluye sin miedo. El ser humano cambia cuando acepta y se rinde al momento presente.

"Nunca entendiste la vida porque así se suponía que debía de ser. Estabas destinado a vivir, a vivir sus muchas paradojas…

Cuanto más das sin ninguna expectativa, más recibes a cambio. Cuanto menos te preocupas, cuanto más sueltas los resultados, más cuidas y amas el viaje. Cuanto más puedas ser tú mismo, menos necesidad tienes de aferrarte a un yo.

Cuanto más espacio les ofrezcas a los pensamientos, menos serás controlado por ellos, y cuanto más profundamente lo hagas, mejor comprenderás que no eres el pensador.

El amor no es lo que consigues, es lo que eres. La iluminación no es un destino, es la luz que ilumina el camino. A veces un ‘no’ es un SÍ masivo a la vida. A veces tienes que fallar, y caer, para sentir que has tenido éxito al ponerte de pie. Eso que tanto anhelas, es lo único que no puede ser encontrado, porque ya está aquí, en el corazón de ese mismo anhelo.

Cuanto más conoces la muerte, más conoces la vida. Cuanto más huyes de la muerte, menos vivo te sientes. Tienes que volverte como un niño para entrar en el Reino. Cualquier cosa en la que creas puedes dudar de ella, y sólo la duda es completamente indudable. En lo Desconocido reside la clase más profunda de Conocer. E incluso tu confusión es vista con absoluta claridad, a través de los ojos del amor incondicional".

Jeff Foster




FUENTES:

El poder de elegir. Annie Marquier. Ediciones Luciérnaga, 2006.

La voz de tu alma. Laín García calvo. Edición propia, 2013.

martes, 21 de febrero de 2017

Encontrar una luz en tiempos de incertidumbre - Mario Alonso Puig



En los momentos difíciles, cuando estamos en plena oscuridad, basta una pequeña luz, la llama de una cerilla, para devolvernos la serenidad y el entusiasmo necesarios para afrontar la situación

En este mismo momento, en cualquier rincón del mundo, millones de personas están viviendo estos tiempos de incertidumbre de una forma realmente traumática.

En ellos, en su desesperanza, se observa que el verdadero problema que estamos afrontando no es únicamente exterior –el provocado por la situación económica– sino interior, ya que, en muchas ocasiones, pensamos que las circunstancias ajenas son lo único que puede determinar nuestra vida. Pero la solución también está en nosotros mismos que tenemos que ser capaces de encontrar dentro de la dificultad y del desafío un espacio donde haya cabida para la alegría, la serenidad, el entusiasmo y la confianza.

Ante la incertidumbre es frecuente recurrir a un discurso negativo que, sin embargo, debemos evitar.

Se ha comprobado en base a estudios neurocientíficos que cuando una persona sostiene, de forma mantenida, una conversación negativa consigo misma –«no hay salida para mí ni para mi familia, estoy en un proceso de crisis, no seré capaz de superarlo...»– empiezan a activarse las mismas partes del cerebro que se activan cuando uno siente que está a punto de morir.

En consecuencia, toda la corteza prefrontal de nuestro cerebro, la que es responsable de la resolución de dilemas, de la creatividad frente a lo aparentemente irresoluble, experimenta un menor riego sanguíneo. Es como si, ante las circunstancias complicadas, el ser humano decidiera que donde tiene que poner todo su peso es en evitar el sufrir y no en buscar el ganar.

Y ahí está lo que verdaderamente nos limita, porque si tomamos esa actitud, toda nuestra capacidad de ver las cosas con claridad queda absolutamente anulada.

Por todo ello, es imprescindible entender que, para utilizar esta época actual en nuestro favor y convertirla en una época de crecimiento, necesitamos generar en nuestro interior condiciones favorables.

No podemos quedarnos quietos, no podemos pensar que lo que se dice en las noticias es la única realidad existente, en definitiva, no podemos quedarnos en la oscuridad.

Sólo así se generará un poco de luz, aunque sea la mínima llama de una cerilla, entre tanta oscuridad y podremos dar un paso adelante.

Si, por ejemplo, nos sentimos solos, llenos de ira o desesperanza, busquemos a alguien de confianza y contémosle sencillamente cómo nos sentimos; no para que nos dé la solución sino para que, por el simple hecho de dejar fluir las emociones, podamos aceptar que la nueva situación también exige cambios en mí.

Se trata de entender que en momentos de incertidumbre tengo que reinventarme, convertirme en lo que estoy llamado a ser.

Mario Alonso Puig

(Publicado en Río Abierto)

La importancia de adelgazar el ego para alimentar el alma



En el territorio del ego solo crece la soberbia, la mirada que entiende el mundo partiendo de su propio ombligo y que siembra de infelicidad cualquier entorno en el que habita. Todos conocemos a alguien moldeado con este patrón, son mentes que restan en armonía, que ahogan la calma y que deberían empezar a poner a dieta su egos para que a sus egos también les quedase algo de comida.

Si damos un pequeño vistazo al panorama actual y al escenario sociopolítico que nos envuelve, nos daremos cuenta de que, efectivamente, el reino del ego está en auge. Son muchos los países y líderes que están empezando a practicar ese autoproteccionismo y esa autodefensa del yo, donde delimitar lo tuyo y lo mío, donde dejar a un lado al extranjero para proteger la propia identidad.

“El ego es una máscara artificial creado por la familia, la sociedad y la cultura. Es una máscara sobre otra máscara”
-Alejandro Jodorowsky-

A muchos se les olvida, quizá, que los egos obesos y la voz de la soberbia se obsesionan con marcar distancias, trayendo así la desigualdad, los odios, la discriminación y la propia infelicidad. No obstante, no solo somos testigos de este tipo de dinámica a nivel político. Según un artículo publicado en la revista “Psychology Today“, en los entornos laborales apuntan cada vez más esos directivos o jefes que, lejos de aplicar la Inteligencia Emocional en sus organizaciones, se dejan llevar por el ego en una necesidad última por ejercer el poder y el control.

Los trabajadores que tienen como directivos a una persona con este tipo de perfi, los definen como “niños pequeños con demasiado poder”. Lo más relevante de todo ello es que las acciones egoístas desplegadas en todo territorio, ya sea a nivel familiar, empresarial o social, no obtienen beneficio alguno. Se desperdicia el potencial humano porque queda supeditado al reino del miedo, al imperio del desprecio y a esa falta de ética, empatía y cercanía donde poco o nada bueno crece.

Te proponemos reflexionar sobre ello.

Egos fuertes y egos grandes

Empezaremos aclarando algo esencial. La palabra “ego” viene del latín y significa simplemente, “yo”. Para la filosofía oriental ego se refiere a la autoconciencia, al autorreconocimiento y a esa entidad que debe diferenciarse de las conductas insalubres como la egolatría o el egoísmo.

Por otro lado, Freud también identificó a ese nivel de nuestro aparato psíquico como esa parte intermedia donde la persona se debate entre el impulso instintivo y la presión de las normas sociales. El objetivo final sería desarrollar un ego saludable que nos permita armonizar en el día a día de nuestras relaciones y la propia sociedad.

Con todo ello podemos deducir sin duda que hay dos tipos de ego. Por una parte, estaría nuestra necesidad de desarrollar un “yo” (ego) fuerte donde quede consolidada nuestra autoestima, donde exista una conciencia plena de uno mismo con sus valores, su nobleza y esa identidad que nos define pero que a su vez, es sensible y cercana al resto de identidades que nos rodean. Por otro lado, y en el polo opuesto, estarían los egos grandes.


Veamos sus características con detalle.

Los egos grandes y sus universos personales


Un ego grande es un “yo” desmesurado y poco realista que no se ha enriquecido de manera paralela al interior de la persona. Sus vacíos, sus limitaciones personales y su falta de autoestima lo abocan a buscar un reconocimiento exterior donde sentirse reforzado.
El ego grande tiene como propósito “recolectar” energías ajenas para ejercer el control. Para ello, no duda en humillar o en despreciar.
Al ego grande le encanta ser el centro de atención e identificarse con todo aquello que logre diferenciarle del resto: un título, un logro, una marca, una bandera…
El ego grande es capaz de vestirse con la armadura de la bondad para exaltarse como persona y así, captar adeptos.
A su vez, existen diversos tipos de “egos grandes”, está el sabelotodo, el sofisticado, el que busca prestigio, el insaciable y que siempre busca emociones y experiencias nuevas para luego enorgullecerse de ellas.


Los 7 pasos para adelgazar el ego

A lo largo de la historia no han faltado los estudios tanto psicológicos como filosóficos que ahondado en el tema del “ego” y en su relación con el mal. Es un tema complejo donde no hay resultados claros, porque también estaría sin duda el componente biológico, el social y el educacional. Sea como sea, lo que todos tenemos claro es que los egos grandes son el reflejo de mentes anoréxicas que no han sido iniciadas en el universo de la Inteligencia Emocional.



“Si tu ego no te deja tranquilo, mándalo a comprar humildad”

Es pues necesario que todos sembremos esta semilla en las nuevas generaciones, en ayudarlos a construir un ego saludable y empático, en iniciarlos en el arte de alimentar el alma y no el ego. Aquí estarían unas claves básicas sobre las que reflexionar.


Estrategias para vencer el ego

La clave para vencer el ego pasa por ser conscientes de nuestros comportamientos y actitudes cotidianas. Te preguntaras, pero… ¿qué actitudes? Vamos con ellas.

*Libérate de la necesidad de ser superior a los demás.

*No te apegues solo a tus logros y a tus éxitos. Reconoce también los de los demás.

*No te sientas eternamente ofendido por lo que dicen, hacen o piensan quienes te envuelven. Tienen derecho a no ser como tu deseas.

*Libérate de la necesidad de tener más cada día más. Aprecia lo que ya tienes.

*Libérate de la necesidad de ganar. En ocasiones, también se aprende de la pérdida.

*No te obsesiones con tener siempre la razón.

*Tu objetivo en la vida no es tener éxito o fama. Tu objetivo, sencillamente, es ser feliz.


Para concluir, entendamos que la práctica cotidiana del ego lo único que consigue es alzar muros y crear distancias. Empecemos pues alimentar el alma y a practicar esa humildad donde reconocer al otro como parte de uno mismo. Nutramos el corazón de nobleza para crear un mundo más respetuoso y cercano.


Cántico de las Criaturas: San Francisco de Asís.



EL CÁNTICO DE LAS CRIATURAS

Altísimo y omnipotente buen Señor,
tuyas son las alabanzas,
la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, te convienen
y ningún hombre es digno de nombrarte.
Alabado seas, mi Señor,
en todas tus criaturas,
especialmente en el Señor hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.
Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.
Alabado seas, mi Señor,
por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.
Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.
Alabado seas, mi Señor,por la hermana nuestra madre tierra,la cual nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.
Alabado seas, mi Señor,
por aquellos que perdonan por tu amor,
y sufren enfermedad y tribulación;
bienaventurados los que las sufran en paz,
porque de ti, Altísimo, coronados serán.
Alabado seas, mi Señor,
por nuestra hermana muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
Ay de aquellos que mueran
en pecado mortal.
Bienaventurados a los que encontrará
en tu santísima voluntad
porque la muerte segunda no les hará mal.
Alaben y bendigan a mi Señor
y denle gracias y sírvanle con gran humildad.


Explicación
Esta bella oración de San Francisco es conocida por varios nombres: Cántico de las Criaturas, Alabanzas de las Criaturas e Himno de la Hermana Muerte. Fue escrito en romance umbro (la tierra del santo) y se lo considera el primer poema en la lengua italiana. Se lo celebró como "el más bello trozo de poesía religiosa después de los Evangelios" y "la expresión más completa y lírica del alma y de la espiritualidad de Francisco". La fecha de su composición es el otoño de 1225, posiblemente en San Damián. La estrofa sobre el perdón la redactó con ocasión de una controversia entre el Podestá de Asís, primera autoridad de la ciudad, y el Obispo, reconciliándolos. Y la última, sobre la hermana muerte, la compuso en octubre de 1226.
Las circunstancias físicas en que se hallaba el Pequeñuelo obvian los comentarios y provocan las conclusiones: desangrado por los estigmas, casi ciego, enfermo del hígado, desnutrido y afiebrado. Por el contrario, su vida interior estaba en la mejor salud. Dios había querido recordar a los hombres la pasión de su Hijo a través del cuerpo del Pequeñuelo y, como sólo desde la cruz se preludia la alegría de la Pascua, a la hora de cantar el "aleluya". Ninguno mejor que Francisco.
Lo cantó por todos, por ti y por mi; por los hombres y los astros; por las criaturas y las plantas; por toda esta naturaleza que Cristo reconcilió y pacificó en su cruz. Francisco interpretó el silencioso canto que toda la creación le tributa a Dios, y la silenciosa melodía que Dios canta en la creación. Y lo hizo porque ocupaba el último lugar, y así pudo ser el primero. Porque era el más humilde de los siervos, y esto le permitió comprender como nadie la grandeza de su Señor.


sábado, 18 de febrero de 2017

60 consejos de mujeres mayores a jóvenes



La vida pasa muy rápido, y a veces las personas llegan a adultas y se dan cuenta de que los sueños e ideas que tenían sobre cómo sería ser "grandes" eran totalmente diferentes a la realidad. 

Sin embargo, para que eso no ocurra -y de paso evitar depresiones y frustraciones- la clave sería vivir el presente, poner atención y disfrutar el momento, más que proyectarse hacia el futuro o regresar al pasado.

Así lo plantea Margaret Manning, fundadora del sitio Sixty and me orientado a mujeres de más de 60 años, y que creó cuando renunció a su trabajo corporativo y comenzó su vida como empresaria. 

"Quería reinventar mi vida y encontrar un estilo de trabajo más flexible", explicó en una columna que publicó en "The Huffington Post" a comienzos de este febrero. Agregó que cuando les contó a sus colegas más jóvenes respecto a cuáles eran sus intenciones, ellas se asombraron. "Una dijo que mi pasión y voluntad de asumir riesgos la hacían cuestionarse muchos estereotipos sobre las mujeres mayores", relató. 

Algo que le llamó enormemente la atención fue la ansiedad que manifestaban sus compañeras de oficina respecto a envejecer y se dio cuenta de que a ella misma le hubiera gustado contar con los consejos de alguien mayor cuando estaba en sus 30. "Podría haber desarrollado una perspectiva más equilibrada sobre el envejecimiento", reflexionó. 

De esta manera, se le ocurrió pedirles a las mujeres que forman parte de la comunidad de Sixty and Me, que compartieran una recomendación que les darían a quienes tuvieran la mitad de su edad. "Sus consejos fueron honestos e inteligentes, tal como yo esperaba, y reflejaban la sabiduría colectiva que deseaban haber tenido cuando tenían 30 años", señaló. 

Margaret Manning quiso compartir algunas de estas recomendaciones, que incluyen temas relacionados con el estilo de vida, la actitud, la belleza, la confianza en sí mismas, las relaciones y -por supuesto- el envejecer. 



Sobre la vida: 
1.- Recuerda que solo tienes una vida; esto no es un ensayo general. 
2. -Intenta ser positiva y buscar el lado bueno de cada experiencia vital.
3.- Piensa en el aquí y el ahora. 
4.- Vive cada día de tu vida plenamente, porque no sabes lo que te espera a la vuelta de la esquina. 
5.- Recuerda que la vida puede cambiar en un instante. 
6.- Ama todas las etapas de tu vida y no temas pasar por ninguna, porque todas y cada una de ellas son mágicas. 
7.- Aprende a vivir el momento. Si consigues hacerlo cuando eres joven, te ayudará cuando tengas 60. 
8.- La vida es demasiado corta como para estar preocupándose por algo que ocurrirá en el futuro. Vive el hoy. 
9.- ¡Sal y disfruta de la naturaleza! 
10.- Busca un hobby o un empleo que te hagan experimentar las diferentes sensaciones de cada fase de tu vida. 
11.- No dejes de inspirarte. 
12.- Olvida tus enojos, y deja que la gratitud y la alegría inunden tu vida. 
13.- Ten un círculo íntimo de amigas. ¡Es fundamental! 
14.- Confía en tus instintos y nunca hables mal de ti. 
15.- Sé amable contigo misma. No tengas en cuenta lo que no está bajo tu control. Si hay algo que te hace sentir mal, sácalo de tu vida. 
16.- Aprende a reírte de ti misma. ¡No seas tan seria! 
17.- Concédete un rato para ti misma cada día; ríete y sonríe a cada momento. 18.- Simplemente, sé tu misma. No ansíes la perfección. 
19.- Sé una guerrera; aprende a disponer de tus propios recursos y a ser autosuficiente.
20.- No dejes guiarte por el miedo. 
21.- No dejes de aprender y refuerza tu mente, tu físico y tu espíritu. 
22.- Muéstrate agradecida cada día, hasta cuando sea un mal día. Siempre hay una lección por aprender. 



Sobre la vejez: 
23.- Sé tú misma. Envejece con dignidad. 
24.- Concéntrate en envejecer de forma positiva, no en evitar el envejecimiento. 
25.- Acepta los cambios de tu cuerpo y de tu mente a medida que vas madurando. 
26.- Sé sincera contigo misma siempre. Es un proceso de aprendizaje lento, pero merece la pena. 
27.- Guarda tus recuerdos, pero no seas demasiado dura contigo misma. 
28.- Virginia Wolf tenía razón; una mujer necesita una habitación para ella sola y 500 dólares. 
29.- Olvídate de los estereotipos que tiene la sociedad sobre el envejecimiento. 30.- No te preocupes por envejecer. Preocúpate por el aburrimiento. 
31.- La edad es solo un número; no define quién eres. 
32.- El tiempo va a pasar lo quieras o no, así que ¡empieza a vivirlo! 
33.- Vive el presente; no te preocupes por envejecer. Lo mejor está por venir. 34.- Muchas batallas se simplifican con la edad. 
35.- ¡No dejes que nadie te diga que eres demasiado vieja para hacer algo! O demasiado joven. 
36.- No tengas miedo. Cuando envejezcas, te sentirás bien. La vida y la naturaleza te preparan para cada fase de tu vida. 
37.- Acepta los aspectos positivos del envejecimiento, como el hecho de tener menos responsabilidad y más libertad. 



Sobre el cuidado personal: 
38.- Vive de una manera sencilla y ahorra. Ejercítate, cultívate, lee y viaja. 
39.- Cómprate ropa clásica. Siempre estará a la moda. 
40.- No malgastes el dinero en zapatos; los hombres no se fijan en tus pies. 41.- ¡No llenes tu vida de basura! 
42.- Sé tú misma; brilla con luz propia. Muéstrate presente, verdadera, consciente y viva en cada momento. 
43.- No te obsesiones con las arrugas. Cuando empiecen a aparecer en tu cara, piensa que son el mapa de tu vida. 
44.- Vive con pasión y con amor, con los ojos y el corazón abiertos. Simplemente, sé feliz. 
45.- Valora los pequeños placeres de la vida; no compliques más las cosas. 
46.- A los 30 te haces mujer. Aprecia tu belleza. 
47.- ¡Cuida tu piel! Sonríe con frecuencia. 



Sobre el amor y los hijos: 
48.- Quiere y respeta a tu pareja y a tus hijos del mismo modo que quieres que ellos te amen y te respeten a ti. 
49.- Da tu amor de forma libre e incondicional. 
50.- Ten hijos cuando quieras tenerlos: no hay un momento clave y específico para ello. 
51.- Muestra empatía contigo misma y con los que te rodean. 
52.- Toma muchas fotos. Te alegrarás de tenerlas cuando tus seres queridos dejen de estar ahí. 
53.- Aprende a perdonar desde la juventud. 
54.- Valora a tu familia. Estarán contigo cuando los demás se alejen. Te apoyarán durante todo el recorrido de tu vida. 
55.- Nunca te vayas a dormir enfadada contigo misma o con otra persona. 
56.- Dile a tu pareja, a tus amigos y a tu familia que los quieres todos los días. 57.- No pierdas el tiempo preocupándote de cosas que no puedes cambiar; cambia las cosas que sí puedes. 
58.- Sal cuanto antes de una mala relación; no puedes cambiar a la otra persona. 
59.- Si tienes hijos, quiérelos, pero no intentes ser una madre perfecta. 
60.-Deja que tu hijo sea tu maestro. 

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección:

http://www.elcomercio.com/tendencias/60-consejos-de-mujeres-mayores.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com

martes, 14 de febrero de 2017

En el día del amor y la amistad: Los amigos!


Qué todos los días celebremos el amor y la amistad con nuestras acciones, palabras, pensamientos, gestos, cuidados, sentires... desde el corazón.



De Sixto Paz Wells comparto con cariño:

"Hay amigos eternos, amigos que son de piel y otros que son de fierro.
Hay amigos del tiempo, de la escuela, del trabajo, de la facultad.
Amigos que se aprenden, otros que se eligen, y amigos que se adoptan.
Hay amigos del alma, del corazón, de la sangre.
Hay amigos de vidas pasadas, amigos para toda la vida.
Hay amigos que son más que amigos.
Hay amigos que son hermanos, otros que son padres; también hay amigos que son hijos.
Hay amigos que están en las buenas, otros que están en las malas, hay amigos que están siempre.
Por supuesto que hay amigos que se van, que nos dejan;
hay amigos que vuelven y otros que se quedan.
Hay amigos inmortales, amigos de la distancia.
Hay amigos que se extrañan, que se lloran, que se piensan.
Amigos que se desean, que se abrazan, que se miran.
hay amigos de noche, de fiestas, de madrugadas.
Hay amigos hombres, amigos mujeres, amigos perros y hasta gatos.
Hay amigos que deliran, otros que son poetas.
Amigos nuevos, viejos, y viejos amigos.
Hay amigos! sin edad, amigos gordos, flacos, altos, bajos.
Hay amigos que no nos llaman, que tampoco llamamos.
Con poco tiempo, amigos desde hace una hora, desde recién.
Hay amigos que dejamos ir, otros que no pueden venir, amigos que están lejos, amigos del barrio.
Hay también amigos invisibles, amigos sin lugar, amigos de la calle.
Amigos míos, amigos tuyos, amigos nuestros.
Hay muchos amigos; amigos en común, amigos del teatro, de la música, amigos de verdad.

Hay amigos que están tristes, otros que están alegres, otros que simplemente no están.
Hay amigos que se la pasan en la luna, otros en el campo, y otros en el cielo.
Todos, absolutamente todos los amigos tienen algo en común:
¡son INDISPENSABLES!

No lo olvidemos nunca..."

martes, 7 de febrero de 2017

Dos cambios muy sencillos



Profesor de Stanford asegura que si eliminas estas 2 frases de tu vocabulario tendrás más éxito.

Bernard Roth, profesor de ingeniería de la Universidad de Stanford, asegura que la manera en que nos expresamos y el vocabulario que empleamos para comunicarnos afecta en gran medida la manera en la que nos perciben los demás. Ambas hablan mucho de nuestra calidad humana, de nuestros valores y de todo lo que somos en realidad.


 

Este profesor asegura que es posible generar cambios sustantivos en la vida, pero depende en gran medida de la importancia que le asignemos a la estrategia denominada pensamiento de diseño.


Afirma que al utilizarla nos es posible desafiar nuestra manera de pensar y nos es posible ver el mundo desde una perspectiva diferente; uno se termina dando cuenta del control sobre sí mismo y sobre todo aquello que le rodea.


Roth, ha resaltado en su libro The Achievement Habit dos cambios muy sencillos pero que sin duda alguna te serían de gran ayuda para tener más éxito:

 


1. Sustituye la frase "tengo que hacer" por "quiero hacer": esto te ayudará a tomar conciencia sobre todas aquellas acciones que realizas en el día a día y te servirá para darte cuenta de que a veces es necesario cambiar la rutina y las acciones para ser más felices. ¡Dejar que la vida nos sorprenda y asumir riesgos es vivir!


Roth recomienda un ejercicio sencillo: la próxima vez que pienses ‘tengo que’, cambia tengo por quiero.

“Este ejercicio es muy efectivo para que las personas tomen consciencia de que lo que hacen en su vida, incluso las cosas que encuentran desagradables, es porque lo han elegido”, comentó.

Por ejemplo, uno de los estudiantes de Roth sintió que tenía que matricularse en los cursos de matemáticas que requería su programa de posgrado, a pesar de que los odiaba. Después de terminar el ejercicio, se percató que realmente quería tomar las clases ya que el beneficio de completar los cursos era mayor que la incomodidad de asistir a las clases que no disfrutaba.


 

2. Sustituye la palabra "pero" por "y"sin darnos cuenta utilizamos un sinfín de veces al día esta palabra, más de lo que podría estar permitido. Y es que esa bendita palabra crea un enorme conflicto con aquello que deseamos hacer.


Es probable que en alguna ocasión te sientas tentado a decir: “quiero ir al cine, pero tengo que trabajar”.

En su lugar, Roth sugiere que digas: “quiero ir al cine, y tengo que trabajar”.

Escribió: “Cuando utilizas la palabra pero creas un conflicto, a veces una razón, que en realidad no existe”. En otras palabras, es posible ir al cine y también hacer tu trabajo, solo tienes que encontrar una solución.

En cambio, cuando utilizas la palabra y, “estás obligando a tu cerebro a procesar ambas partes de la frase”, explicó Roth. Quizá veas una película más corta o tal vez delegues parte de tu trabajo.

 

Nuestra vida sería mucho más fácil si no nos complicáramos tanto empleando el "pero" para todo y tan sólo nos lanzáramos a pronunciar un "y", ya que el concepto de la frase cambiaría radicalmente. 


Ambos cambios se basan en un componente clave de la estrategia de resolución de problemas llamada pensamiento de diseño. Cuando utilizas esta estrategia, desafías a tu forma automática de pensar y puedes percibir las cosas como realmente son.

Cuando utilizas un lenguaje diferente puedes percatarte de que un problema no es tan difícil de resolver como parece y que tienes más control sobre tu vida de lo que realmente crees.

Es muy sencillo, el éxito sólo depende de ti, de ahora en adelante emplea mejor tus oraciones, de esta manera la gente te verá como alguien grande, alguien que definitivamente sabe hacia dónde se dirige. ¡Adelante!



Fuentes: 
http://www.porquenosemeocurrio.com/2016/07/profesor-de-stanford-asegura-que-si.html
http://gutenberg.rocks/profesor-stanford-asegura-eliminas-estas-dos-frases-vocabulario-tendras-mas-exito/